Me tienen que confirmar la entrevista con el cliente el jueves, a ver si mi candidatura ha tirado para adelante o se ha quedado a medio camino y espero una llamada importante. Mientras tanto he recibido otra, es bueno mantener frentes abiertos y no cerrarse ninguna puerta, pero es la oferta de ayer la que me tiene nerviosita perdida. Hay que ver, lo poquito que me gusta a mí hablar por teléfono, y ahora me veo enganchada al móvil como una adolescente enamorada, y dándole compulsivamente a la tecla de F5 en el correo, esperando noticias. Es la misma ansiedad que tenía hace unos meses, cuando esperaba que me confirmaran si entraba en El Templo del Glamour el chiriguito de un cabrón con pintas, y al final me cogieron pero todo salió como el culo. Qué déjà vu más malo me ha pillado en un momento, qué mal rollo…
¡Que llamen ya con lo que sea, por el amor de Dios, y acaben de una vez con esta tortura! ¿Para qué coño necesitarán pensárselo tanto, si está clarísimo que soy la persona ideal para el puesto?